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Maximus Festival Argentina 2017: "Entre Papas, Zombies Y Profetas"

Por Eric Schwindt

Slayer, Linkin Park, y otros inyectaron de metal y óxido al Maximus Festival, haciendo de éste el evento del año.

Día soleado le tocó a la ciudad el 6 de mayo, perfecto para que más de 20000 adictos a los riffs, a la adrenalina y al pogo, se reúnan a sacudir sus cabezas al ritmo de bandas del más alto nivel en el Maximus Festival.



Contradictorio al día soleado y sonriente, apareció Ghost, con su hipnótica oscuridad. Comandados por el Papa Emeritus III, los suecos aparecieron al grito de 'Square Hammer', corte de su último disco, "Popestar". Se apoderaron del Rockatansky stage y supieron llegarle de manera positiva a un público que, en su mayoría, sentía más apego a la velocidad y a la distorsión, repasando temas de 'Opus Oponymus' y 'Meliora'. 'Ritual', 'Year Zero' y 'Cirice' fueron de los más festejados. Cerrando con su auto nominado "tema más heavy del repertorio", los Ghost entonaron 'Mummy Dust'. La oscuridad le había ganado la pulseada al día esta vez.


Sin dar tiempo para terminar de canalizar lo que se había vivido, Rob Zombie inmediatamente hizo su aparición en el Maximus Stage, llevándose todas las miradas con su extravagante look setentero de campera con flecos y con los sólidos riffs que el gran John 5 despuntaba con su guitarra. Impecable presentación de la banda, comenzando con una poderosa 'Dead City Radio', seguida de 'Superbeast', repasando temas de White Zombie, cantándole a las naves extraterrestres, además de hits de su último disco, y un correcto solo de guitarra, la banda transformó la oscura misa que Ghost había formado, en una fiesta diurna que se vivía a los saltos, agite, con pelotas gigantes de colores varios y aliens inflables, sumados a diversos cambios de look e instrumentos de por medio. La fiesta zombie llegaba a su fin entonando el himno ramonero 'Blitzkrieg Pop' y la súper festejada 'Dragula', que fue cantada al unísono por la insaciable audiencia. El zombie y sus secuaces dejaban el escenario con honores y una acertada performance.

Era el turno de los oriundos de Las Vegas. Quizás el show más flojo de la jornada, los Five Finger Death Punch lograron entretener a algunos fans como hacer dormir a otros. Probablemente debido a la elección del repertorio, (pudo haber sido más explosivo) y la insuficiente performance de su líder, el carapintada Ivan Moody. Sin embargo, destacamos al dúo publico/banda en la ejecución de la poderosa 'Burn MF'; la banda en su desempeño y el público en su terrible aguante creando un masivo moshpit. 'Under & Over It' también se llevó su premio en coros y aguante. Empezaba a sonar el característico riff de 'The Bleeding' cesando así la presentación de la banda en nuestro país, retirándose ovacionada por algunos, mientras sonaba el clásico 'House Of The Rising Sun' en forma de tape.

Paralelamente a la presentación de los yankees, al Thunder dome parecía que venirse abajo gracias a la energía de Hatebreed. La banda sufrió una reubicación de escenario y de horario por tener problemas con un vuelo, además de alegar que sus instrumentos nunca llegaron. Su presentación fue posible gracias a que Tom Araya y Kerry King, de Slayer cedieron sus instrumentos para que la banda pudiera tocar.

Sonaron temas de toda su discografía, pero todos bajo una misma premisa: riffs poderosos y mucho soporte del público asistente, a pesar del poco sonido en comparación de los otros dos escenarios. Los de Connecticut conquistaron y dieron fin a las presentaciones en el escenario más chico del predio.

Llegaba el turno de una de las bandas más esperadas del festival. Ya cayendo el sol, Slayer subió al escenario comiéndoselo entero, volando cabezas y sacando corazones del pecho con un impresionante sonido al ritmo de 'Repentless', de su último disco. El ambiente se vició de violencia y sobreexcitación entre los presentes que no paraban de aclamar a la tan querida banda del thrash liderada por Tom Araya. Sonaron temas de ocho de sus discos, destacando los de "Reign in Blood" y "Seasons In The Abyss". Gary Holt parece no sentir el peso de la camiseta que dejó Jeff Hanemann, sino que al contrario, demuestra encajar de manera perfecta y armónica con el resto de la banda, a la izquierda del escenario. Mientras tanto, Kerry King machacaba su viola adueñándose del lado derecho, con sus largas cadenas y su pose de chico malo, digno de lo que Slayer estaba representando en ese momento.

Pasadas las 20 hs, con un público satisfecho y un Tom poco interactivo pero siempre sonriente, la banda comenzó a dar cierre al show con una seguidilla de machacasos al sonido de la aclamadísima 'Raining Blood', seguida de la veloz 'Black Magic' y 'Angel Of Death' que fuera la encargada de dar cierre a una perfecta cita de thrash al estilo de la vieja escuela.


Detrás de la batería del Rockatansky colgaba una bandera con una estrella y un puño en ascenso, que indicaban que se acercaba la hora de la protesta y los solos con los más extravagantes efectos. Así daba inicio a su show Prophets of Rage.

Suplantada la voz de Zack De La Rocha por la de Chuck D de Public Enemy y B-Real de Cypress Hill, la banda abrió el telón y despuntando varios temas de Rage Against The Machine, alguno de Public Enemy, otros de Cypress Hill y hasta uno de The White Stripes que tuvo su lugar en el repertorio. Clásico tras clásico, la banda entera se lucía en una sinergia perfecta y la gente eufórica respondía de la misma manera, festejando absolutamente todos los temas, incluyendo el coreo de todos los indescifrables solos de Tom Morello, quien una vez más dejó su huella de protesta, dedicando un mensaje de apoyo a las madres de los desaparecidos.

A poco más de la mitad de la presentación, Dj Lord tuvo el momento de lucirse al ritmo de Cypress Hill, mientras sus dos cantantes se arrimaron a cantar la seguidilla de temas junto a la audiencia. Se acercaba el fin de la predicación de los profetas, y con ella, algunos de los puntos más altos de la jornada. "Sleep Now in the Fire", la poderosa "Bullet in the Head", "Know Your Enemy", y otros clásicos como "Bulls on Parade" y "Killing in the Name", hicieron elevar el dedo medio a la gente para terminar de manera brutal esta velada.

Mientras B-Real se despedía de su público entonando un a capella de “Yo quiero fumar mota", en el escenario vecino se comenzaba a sentir la ansiedad de ver a la banda que daría cierre a todo el festival.

Con un público en su mayoría adolescente, Linkin Park apareció haciendo vibrar el predio con "Catalyst", seguido de varios temas de su más reciente álbum, que no fueron los más festejados del día. Quizás no podemos superar los primeros discos que la banda dio a luz, o quizás su nuevo estilo ya no cautiva al público de la manera que antes lo hacía, pero la gente reflejó el aburrimiento que los de arriba del escenario les tiraban con sus temas lentos, sus antes poderosos temas ahora versionados a piano, y su abuso de sintetizadores. La cita cambió por completo después de la mitad del show, cuando sus discos "Hybrid Theory", "Meteora", y "Minutes to Midnight" se apoderaron del setlist y le dieron alma a los asistentes que demostraban saber todas las líricas gritándolas a todo pulmón, como se notó en el clásico de clásicos "In the End", en el que el público fue el encargado de dar el show y la banda la encargada de aplaudir.

Siguieron clásico tras clásico hasta llegar a su tema más polémico hasta la fecha. "Heavy", ya que de heavy no tiene nada, y por lo tanto antónimo de lo que el tema representa en cuanto a composición, que sonó como para meter a la gente en el ojo del huracán que se vendría luego con "Papercut", en el que la dupla Chester/Mike cantó el tema como si de la época de "Hybrid Theory" se tratara. Los soldiers dijeron adiós a Argentina al grito de "Bleed it out" con un excelente desempeño de su cantante. La banda se retiró ovacionada por los que si se quedaron a ver el final del show, dando cierre a un largo día de disfrute musical para todos los gustos y edades.


Enfocándose en la temática industrial apocalíptica a lo Mad Max, el Maximus festival pisa fuerte y se consolida como cita obligatoria para todo aquel que grite ser fanático de la distorsión, la cerveza y romperse la garganta con bandas de altísimo nivel. Sin dudas, esperamos con ansias ver qué bestias nos traerá la edición del año próximo.

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