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DEPECHE MODE: Oscuridad para las masas

La legendaria banda inglesa de Essex, pasó por Buenos Aires el pasado sábado 24, en el marco del "Global Spirit Tour", deleitando con sus innumerables hits y su carisma sobre el escenario, a pesar de las fallas técnicas que dejaron a oscuras al Estadio Único de La Plata durante el 90% del show.



Por Camila Gómez Zelijoski


45000 fans expectantes, de (sorpresiva y satisfactoriamente) todas las edades, aguardaban desde hace casi 1 año el show de la mítica banda oriunda de Basildon, Essex, Inglaterra; pionera en géneros como el New Wave y el Synth Pop, y que se hizo mundialmente conocida en los '80, gracias a su estética innovadora y sus temas pegadizos, sin mencionar las letras que hablaban de temas "tabú" para la sociedad de la época. 

Son los músicos que marcaron a una generación, más precisamente la X, e influyeron en los estilos de infinitas bandas, entre las cuales las de rock y heavy metal no se quedan atrás: Rammstein, In Flames, Nine Inch Nails, Marilyn Manson, HIM, Lacuna Coil, Deftones, Anberlin, Ghost y Smashing Pumpkins, entre otras. No por nada los llaman "los padres del rock electrónico". Es cierto: el rock y el heavy metal tienen una oscura fascinación por Depeche Mode y esto no sólo se de debe a que dicha banda los marcó en su adolescencia, sino que los sintetizadores compuestos por Martin Gore, tienen el mismo efecto que los riffs de heavy metal, según lo ha afirmado él mismo.


Alrededor de las 19 hs comenzó a sonar Juana Molina como soporte, bajo una molesta llovizna, recibiendo ciertas hostilidades de parte del público cada vez que proponía cantar "un tema más". Quizás debido a su estilo indie-folk que desentonaba completamente con aquél al que daría paso, un par de horas más tarde.
A las 21 hs puntual se apagaron las luces del Estadio Único de La Plata, para dar paso a las bestias de Andy Fletcher, el virtuoso Martin Gore y finalmente el histriónico Dave Gahan, quien abrió el show bailando bajo la lluvia con su figura recortada contra un fondo de colores y despertando la euforia de la audiencia con Going Backwards, del último álbum Spirit.







It´s No Good (Ultra) devino en baile y sensualidad que dejaban boquiabiertos por la adrenalina que transmitían, también de la mano del querido vocalista, quien para entonces se deshizo de su saco borravino, quedándose sólo con su típico chaleco de lentejuelas, al tiempo que se oían gritos de: "¡GAHAN SOS EL PUTO AMO!"





Pero la felicidad absoluta duró poco, cuando sin previo aviso, las pantallas, tanto las laterales como la del escenario, se apagaron, dejando al estadio en la penumbra, y a la mayoría del público con nula visión.
Gahan preguntó cómo la estábamos pasando, con un sonido algo bajo, y los presentes en campo general o cabecera se quejaron con gritos, silbidos y hasta cánticos grupales, pero visto que sería una black celebration, finalmente se resignaron a tan sólo escuchar y bailar, para cuando comenzó a sonar Barrel of a Gun (Ultra), seguida de A Pain That I´m Used To (Playing The Angel) y Useless (Ultra).



El próximo salto emotivo de la noche vino con Precious (Playing The Angel) y World In My Eyes (Violator), para dar paso al nuevo single Cover Me (Spirit), seguido de un acústico de Insight y a continuación Home, ambas también del disco Ultra (el que más sonó durante la velada) y de la mano de Martin Gore, quien se mostró alegre y cercano al público, tocando la guitarra con las uñas pintadas de negro.
Durante Home, parecía que las fallas técnicas se solucionarían cuando apareció una casa en la pantalla del escenario, que dio lugar al encendido de las pantallas laterales durante In Your Room (Songs Of Faith And Devotion) y Where´s The Revolution (Spirit), a la vez que Gahan cantaba: "Vamos gente me están decepcionando" (Come´on people you´re letting me down).







Se sucedieron hitazos inolvidables de la talla de Everything Counts (Construction Time Again), Stripped (Black Celebration), Enjoy The Silence (Violator) y Never Let Me Down Again (Music For The Masses), en que la audiencia bailaba desenfrenada, agitaba los brazos y vociferaba todas las letras, a pesar de no ver nada porque las pantallas, se habían vuelto a apagar. Mientras alguno que otro aventuraba: "Sabes lo que debe estar bailando ese tipo...", refiriéndose a Dave Gahan con admiración y un dejo de frustración a la vez.






La sorpresa de la noche fue el acústico de Strangelove (Music For The Masses) cantado por Martin, quizás para dar un descanso a las cuerdas vocales de Gahan; momento en que todos nos pusimos nostálgicos. Sorpresa, porque en el setlist del resto del tour, en su lugar habían interpretado un acústico de I Want You Now, del mismo disco.




Hubo un pequeño receso antes de que Walking In My Shoes (Songs Of Faith And Devotion) y A Question Of Time (Black Celebration) den lugar a la memorable despedida con la enérgica Personal Jesus (Violator) que transformó al Estadio Único en una auténtica fiesta, en la que muchos, humorísticamente cambiamos la letra del estribillo (Reach out and touch faith!) por Reach out and touch Dave!, empujando hacia adelante para poder estar más cerca del mítico vocalista.


A las 23 hs puntual, casi como cronometrada, finalizaba la tercer visita a la Argentina de la banda que para muchos escribió el soundtracks de nuestras vidas. El trío se despidió con un poco de enojo en el semblante, debido a las fallas técnicas que le quitaron la magia al show, para, al final de la noche, disculparse mediante un comunicado en su página oficial de Facebook. En el mismo, alegaron desactivar las pantallas por razones de seguridad, empatizando con la frustración y la comprensión de los fans, y afirmando que el de Argentina, (más allá de habernos dejado un sabor agridulce) fue "uno de los mejores shows de la gira".




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