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NIGHTWISH: Mucho Más Que Décadas

Por: Camila Gómez Zelijoski/Rosana Carballo

El domingo 30 de septiembre amaneció lluvioso, en línea con un fin de semana cargado de tormenta, y respetando casi como una cábala, el clima que azota a Buenos Aires cada vez que la más grande banda finlandesa aterriza en el país.




Las 19 horas contemplaban a un Malvinas con poca gente, que se amontonaba al frente para ver tocar a la banda soporte nacional, ya clásica de los recitales de Nightwish: la originaria de Rosario, Boudika. La misma tocó temas propios ya conocidos, además de un cover de "Paradise (What About Us?)", tema interpretado originalmente por Sharon Den Adel de Within Temptation y nuestra querida Tarja Turunen.

Al cabo de cuarenta minutos de show, se retiraron del escenario, a la vez que el Estadio se iba colmando poco a poco, a medida que se acercaba el momento de ver a las bandas principales.


A las 20 horas puntual, salió a escena la imponente Charlotte Wessels, vocalista de Delain (banda holandesa a quienes ya tuvimos el gusto de ver en Luna Park a fines de noviembre pasado, junto a  los suecos de Amaranthe y Tarja). Cortando un poco con el tono sinfónico, poseedora de una voz más característica del rock clásico, Wessels demostró que a la hora del show, es la dueña del escenario, interactuando con la audiencia en un perfeccionado español y yendo de acá para allá sin pudores a la hora de exhibir su físico trabajado.

La primera sorpresa de la noche ocurrió cuando, durante el tema "Sing To Me", Marco Hietala (bajista de Nightwish) apareció sobre el escenario acompañando a Wessels en las voces, a la vez que los fans enloquecían por volver a ver al entrañable "vikingo" después de tres largos años (el último show de Nightwish en Argentina fue en Octubre de 2015). Al finalizar la canción, Marco se retiró, para dejar a Delain proseguir con temas potentes como "Fire With Fire", "Don't Let Go" y "We Are The Others", con una Charlotte luciendo la 10 de Argentina con su nombre en la espalda.

Los holandeses se despidieron (no por mucho tiempo, ya que se rumorea una nueva gira latinoamericana para 2019) luego de poco más de cincuenta minutos de show, para darle la bienvenida a los protagonistas de la noche.


Pasadas las 21 horas, se volvieron a apagar las luces del Malvinas, a la vez que comenzaba a sonar la intro de "Swanheart" (Oceanborn, 1998) a cargo de Troy Donockley (gaita, flauta, bodhrán, guitarra acústica y coros) para luego cambiar la escenografía abruptamente, mientras aparecían sobre el escenario, casi al mismo instante, los restantes miembros de la banda: Kai Hahto, en la batería, Emppu Vuorinen en la guitarra, Marco Hietala a cargo del bajo y las voces masculinas, Tuomas Holopainen, el virtuoso tecladista y compositor detrás de la magia de Nightwish, y por último la vocalista holandesa Floor Jansen.

"End Of All Hope" (Century Child, 2002), abrió con mucha fuerza el show de la gira Decades (en conmemoración del 20° aniversario de la banda), seguida de "Wish I Had An Angel" (Once, 2004), en la cual Hietala pudo lucirse con su mejor aura pesada y nórdica, y "10th. Man Down" (Over The Hills And Far Away, 2001).


"Come Cover Me" (Wishmaster, 2000), dio lugar a uno de los momentos más emotivos de la noche, por ser una canción muy apreciada por los fans, que no se tocaba desde hacía años en vivo. Le siguieron sin descanso, "Gethsemane" (Oceanborn), el hit del último disco: "Élan" (Endless Forms Most Beautiful, 2015) y "Sacrament Of Wilderness" (Oceanborn).

"Deep Silent Complete" y "Dead Boy's Poem" (ambas pertenecientes al álbum Wishmaster) pasaron a calmar las aguas y sumirnos en una profunda nostalgia que sólo nos pueden producir las letras de Tuomas. A continuación, fue interpretada por primera vez, "Elvenjig", seguida de "Elvenpath", primer single de su disco debut Angels Fall First, publicado en 1997, y el cual usa partes del prólogo de la película original de El Señor De Los Anillos, dirigida por Ralph Bakshi en 1978 (es ampliamente sabido que Holopainen es un gran admirador de la literatura fantástica y sobretodo de Tolkien).


"I Want My Tears Back" y "Amaranth", ambas del álbum Dark Passion Play de 2007, fueron los únicos temas de la noche pertenecientes a la era Anette Olzon (segunda vocalista de Nightwish y sucesora de la gran Tarja Turunen, luego de la polémica despedida de ésta), y fueron tan bien recibidos como "The Carpenter" (Angels Fall First), que no se tocaba en vivo hacía tiempo y que supo dejar a todos anonadados por las interpretaciones de Floor y Troy.

La potencia y las ganas de sacudir la cabeza, volvieron de la mano de "The Kinslayer" (Wishmaster), "Devil and Deep Dark Ocean" (Oceanborn), el hitazo de la era Tarja: "Nemo" (Once) y "Slaying The Dreamer" (Century Child), prendiendo fuego un repleto Malvinas. Floor Jansen no paró de cautivar con su autoconfianza y movimientos gráciles, mezcla de princesa elfo y guerrera mítica, demostrando que es una verdadera diosa del metal y que Nightwish ya es su territorio. 

Los capítulos I, II, y III de "The Greatest Show On Earth" (Endless Forms Most Beautiful), precedieron a la despedida con la fantástica "Ghost Love Score" (perteneciente a Once, y alguna vez la favorita de Tarja), tal como en el show de 2015 en Luna Park, e hipnotizaron a todos por la calidad compositiva y narrativa de la primera, y la energía y emotividad de la última.


Así concluía el show de la gira aniversario de la banda que, allá por los comienzos del nuevo milenio, nos hechizó a todos con su poder y su talento, los cuales se han mantenido intactos a pesar de los numerosos cambios de vocalistas y el retiro indefinido de Yukka Nevalainen (baterista original de la banda). Sin dudas, Tuomas sabe lo que hace. A algunos nos quedó ese sabor agridulce de que faltaron hitazos de la talla de "Phantom of The Opera", "Ever Dream", "Sleeping Sun", "Bless The Child" o "She Is My Sin"; sin embargo, otros opinaron que el setlist fue único justamente por incluir temas nunca antes interpretados en vivo, o que no se tocaban hace tiempo. De cualquier manera, Nightwish siempre nos deja un poco más embelesados que antes. Su música, sus letras y su energía, son mucho más que décadas.

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